2026
octubre 14, Jiménez, Chih. Nutrición de cultivos. Bioteksa
octubre 15. Guadalajara, Jal. Monitoreo en invernaderos. Intagri
octubre 16. Isla, Ver. Fertilización de maíz. Agrodemeneghi
Tres días intensos de viajes, capacitación y encuentros con el campo mexicano.

Del 14 al 16 de octubre tuve la oportunidad de participar en tres encuentros que me llevaron de Chihuahua a Jalisco y después a Veracruz. En cada escala cambiaron los cultivos, las condiciones de producción y las preguntas de los asistentes. La nutrición vegetal fue el tema que acompañó todo el recorrido, desde una conversación con productores nogaleros hasta el monitoreo de hortalizas en invernadero y la preparación de la siguiente siembra de maíz.
14 de octubre en Jiménez

La gira comenzó con un vuelo a Chihuahua y el traslado por carretera a Jiménez. Agradezco al Dr. Luis Alberto Lightbourn y al Ing. Hermes Núñez la invitación y las atenciones. Me dio mucho gusto conocer a los hermanos Daniel y Arsenio González, excelentes productores de nogal e innovadores, con quienes fue un gusto conversar y compartir experiencias.
En el encuentro B Connect hablé sobre fertilización de cultivos ante una audiencia de distribuidores y agricultores provenientes de distintos puntos de la República, usuarios de fertilización coloidal. Esa diversidad hizo especialmente interesante el intercambio: una misma propuesta de nutrición debe responder a suelos, aguas, climas y objetivos productivos muy diferentes.
Al hablar de fertilización, conviene volver a una pregunta básica: ¿qué parte de lo aplicado termina siendo aprovechada por la planta? La respuesta exige considerar la fuente, la dosis, el momento y la ubicación, junto con la actividad de las raíces y las condiciones del suelo. Las tecnologías de formulación también deben evaluarse con análisis y resultados de campo que permitan conocer su aportación en cada situación.
Después de mi charla participamos en una mesa de discusión sobre nutrición de cultivos. Fue una buena oportunidad para contrastar ideas con la experiencia de quienes producen y acompañan a los agricultores. Ese diálogo ayuda a convertir los conceptos de una conferencia en mejores preguntas para el campo.
15 de octubre en Guadalajara

La siguiente escala fue Guadalajara. Me correspondió abrir el curso de INTAGRI sobre producción de tomate, pepino y pimiento en invernadero, con la charla Ajuste dinámico de soluciones nutritivas por etapa fenológica y monitoreo nutrimental. El punto de partida fue el monitoreo fisiológico: observar cómo responde la planta y utilizar esa información para ajustar el manejo.
La termografía es una herramienta muy útil para ello. Cuando la transpiración disminuye por cierre estomático, una hoja puede calentarse respecto de otra que sigue transpirando en condiciones comparables. Sin embargo, la temperatura foliar también depende de la radiación, la humedad y el movimiento del aire. Una imagen térmica aporta indicios que deben interpretarse junto con el clima y la condición hídrica; por sí sola no identifica la causa del estrés.
También abordé el potencial de oxidación y reducción, u ORP, como parte de una visión más amplia del sistema suelo–planta. Las condiciones redox influyen en procesos biológicos y en la forma química de elementos como el hierro y el manganeso. Para interpretar una lectura es indispensable considerar el pH, el sitio y el método de medición. Un valor aislado no basta para calificar la salud de una planta ni para prescribir una fertilización.
El monitoreo nutrimental completa esa lectura. Los análisis de agua, suelo o sustrato y tejido vegetal permiten relacionar lo que suministramos con lo que la planta está absorbiendo. Bajo invernadero, además, seguir el pH y la conductividad eléctrica de la solución y del drenaje ayuda a detectar cambios en la zona radicular. La interpretación debe acompañar la etapa fenológica y la carga de frutos: la demanda del cultivo cambia durante el ciclo.
Por los compromisos de la gira no pude quedarme a escuchar varias charlas que me interesaban, entre ellas la de mi amigo Eulalio Fonseca, sobre el empoderamiento de las plantas o Plant Empowerment. Los asistentes me comentaron que estuvo excelente. El tema, centrado en los balances energético, hídrico y de asimilados, complementa muy bien esta manera de entender el manejo del invernadero.
16 de octubre en Ciudad Isla

Después viajé a Veracruz, donde el Ing. Jorge Merlín pasó por mí y me llevó a Ciudad Isla. Le agradezco mucho el apoyo con el traslado. En una región tan identificada con la piña, esta vez la cita fue con productores de maíz, en el lanzamiento otoño–invierno de Pioneer y Agro Demeneghi.
Uno de los aspectos que más me interesó fue su calendario agrícola. Los productores con quienes conversé se preparan para sembrar en noviembre, durante el ciclo otoño–invierno, aprovechando terrenos después de que se retira el agua de las inundaciones. Es una forma de agricultura de humedad residual que recuerda un principio utilizado hace miles de años junto al Nilo: sembrar después de la crecida y aprovechar el agua almacenada en el suelo.

La comparación tiene interés agronómico. En estos ambientes importa tanto la cantidad de agua que queda en el perfil como el momento en que el terreno recupera condiciones adecuadas para establecer el cultivo. Las raíces necesitan agua, pero también oxígeno. Por eso, conocer el drenaje, la textura y la profundidad efectiva del suelo ayuda a interpretar las posibilidades y limitaciones de cada parcela.
La inundación también modifica las condiciones químicas del suelo. Los cambios de aireación y de potencial redox pueden alterar la disponibilidad de nutrimentos. Esto conecta directamente con la fertilización: aprovechar la humedad residual exige revisar qué puede aportar el suelo y qué necesita el maíz para establecerse y desarrollar su potencial. El análisis y la observación del terreno siguen siendo fundamentales.
Una alianza cercana a los productores
Pioneer ha construido una excelente alianza con Agro Demeneghi, una empresa que se ha ganado la confianza de los productores de la región. Su trayectoria comenzó con la fabricación de maquinaria para la carburación de la piña y, desde hace algunos años, también ofrece semilla de maíz de excelente calidad. Esa experiencia local ayuda a vincular la tecnología con las necesidades de quienes la utilizan.
La referencia a la piña merece una explicación. La llamada carburación forma parte del manejo de la inducción floral, que busca programar la floración y concentrar la cosecha. Entre las alternativas utilizadas en este cultivo están el etileno y el acetileno, este último generado a partir del carburo de calcio. La uniformidad y el desarrollo de las plantas al momento del tratamiento influyen en la respuesta.
Las “pariciones naturales” son floraciones que ocurren sin ajustarse al programa del productor. Cuando se presentan de manera desigual, dispersan la cosecha y complican la organización de los cortes. Reducirlas requiere un manejo específico; la inducción floral, por su parte, permite programar la floración de plantas aptas para responder. Ambas tareas se complementan para ordenar la producción y atender mejor las necesidades del mercado.

El encuentro coincidió con los 100 años de Pioneer. En 1926, Henry A. Wallace y un grupo de socios fundaron en Iowa la Hi-Bred Corn Company; el nombre Pioneer se incorporó en 1935. Fue la primera empresa dedicada exclusivamente a comercializar semilla de maíz híbrido y tuvo un papel decisivo en llevar al campo una tecnología que se desarrollaba desde años antes. Su historia está ligada al aprovechamiento de la heterosis o vigor híbrido y a la evaluación del comportamiento de los materiales en campo.
A un siglo de aquel inicio, la elección de un híbrido sigue necesitando conocimiento regional. El potencial de rendimiento debe valorarse junto con la adaptación al ambiente, el ciclo y la sanidad. Allí cobra especial importancia una empresa cercana al productor, capaz de acompañar la elección de la semilla y el manejo del cultivo.
Durante el encuentro también discutimos un tema que merece atención desde antes de sembrar: la chicharrita del maíz, Dalbulus maidis. Su importancia radica sobre todo en su capacidad de transmitir patógenos. El daño que éstos ocasionan puede ser mucho mayor que el provocado directamente por la alimentación del insecto.
La relación con la nutrición es directa: una planta bien nutrida tiene mejores condiciones para expresar su potencial, pero la fertilización no sustituye la prevención ni el diagnóstico de estas enfermedades. También conviene evitar la respuesta automática de aumentar el fertilizante ante cualquier amarillamiento. Primero hay que entender qué está limitando al cultivo.

Agradezco a Entorno TVC la entrevista que me realizó durante esta visita y el espacio para compartir estos temas con más personas. La conversación puede verse en el siguiente enlace:
Ver la entrevista de Entorno TVC en Facebook →
Terminé la gira con el gusto de haber compartido experiencias con agricultores, distribuidores y colegas de tres regiones del país. Gracias a quienes hicieron posibles estos encuentros y a quienes participaron con sus preguntas. Tres días, tres eventos y muchas conversaciones que vale la pena continuar en el campo.




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